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Las grandes trampas del tiempo

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Ene
2

Existe una incapacidad manifiesta en el ser humano para entender el tiempo. Su medida es absolutamente subjetiva, atiende a fines, se ve alterada por diversas causas, y, pese a todo, obedece a un protocolo asumido por la inmensa mayoría de la Humanidad.

Un ejemplo sencillo de las grandes trampas del tiempo son los programas de cocina. El día en que quisimos aprender una receta viendo la tele caímos en la espiral de la indeterminación cronológica (o cronográfica): un programa que se emite en una franja horaria determinada, que tiene una duración concreta, y que nos pide invertir una cantidad de minutos improcedentes para pochar la cebolla cuando ellos lo van a resolver con una simple elipsis temporal. En este momento hemos comprado y asumido el fraude: querremos preparar ese plato, pero no seremos conscientes del tiempo y del esfuerzo: el coste de aprendizaje.

La siguiente vez costará menos, siempre que en esta primera se consiga algo comestible, claro, pero ya no tendrá la magia de haber sido capaces de prepararlo y puede, incluso, que pase a convertirse en algo automático cuando lo realmente interesante es asumir el proceso como un paso más.

Máscaras, la película, no nació hace tanto tiempo: lo hizo en el momento adecuado. No quizás en la coyuntura mundial, pero nuestra historia atendía a un grupo de personas, y de ellas dependía, en esencia, su fuerza.

Pero mientras Máscaras comenzaba a tomar cuerpo, en el día a día de su propio desarrollo, se fue dibujando la auténtica dimensión de Proyecto. Sin embargo, el proceso de creación de la película reclamó su propia voz. Era lógico que esto sucediera: la realidad esta viva, y no se puede ceñir los márgenes establecidos.

La película ahora es una pata de la realidad del Proxecto: se ha meditado y se ha pulido para que ejemplifique la promesa de su eslogan, «la historia de un reto». Pero Proxecto Mascaras tiene en este momento muchas más patas, caminos que se han ido haciendo visibles en el ultimo año, que han demostrado que la(s) realidad(es) de Mascaras pide(n) abrir esas vías.

El Proxecto Mascaras tiene nombres de personas, porque son personas. Les dimos la oportunidad que no suelen tener, la de que nos hablaran, y ahora quieren que mucha mas gente les preste atención, porque tienen mucho que decir. En forma de película, corto y a saber qué.

Allá vamos.

(la nota de la foto es de Eva que se ha puesto manos a la obra en la cocina inspirada por el regalo de #galleteando)

Publicación original: Web de la película Máscaras

Conversando con Javier Tamarit: “reivindicar las historias de tranquilidad entre gente distinta”

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Dic
10

“Todo es tan rápido que lo importante no arraiga. No sé dónde queda el tiempo de la tranquilidad para la reflexión, la tranquilidad de la convivencia con independencia de las diferencias y la diversidad”.

No es fácil robarle a lo cotidiano ese espacio de conversación en el que construirnos. Comunicamos sobre la marcha, «de paso que», sin apenas tiempo para ser conscientes del intercambio de palabras y silencios que se enredan en la propia reflexión.

El tiempo para una charla tranquila no lo dan las tecnologías por sí mismas, lo pueden potenciar pero si nos quedamos en eso suena a compulsión: Hojas que antes de llegar al suelo se las lleva el viento”.

Ateniéndonos a lo que Javier Tamarit y Iago González representan en sus respectivos ámbitos profesionales, la calidad de vida y el cine, parecen encontrar puntos en común para repensar el punto de partida, para avanzar en ese impreciso ámbito de los derechos humanos. Porque…

la ciudadanía es muy reciente y de hecho somos todos muy vasallos, muy inexpertos, ciudadanos en ciernes…

Y, de repente, la ruptura con la caída del sistema que nos deja sin pautas nos ofrece la posibilidad de otra mirada y la oportunidad de convertirnos en exploradores, en viajeros de nuestra vida. Porque viajar es participar, convivir, sentir… Es relajación, contemplación, “ser” en vez de “ser llevado por”.

Las protestas en la calle son importantes como símbolo de unión pero, sobre todo, porque significa aceptar la responsabilidad de demostrar que no sólo somos, sino que también estamos. Porque bajo la apariencia de un problema económico lo que está en juego son los derechos humanos. Un paso atrás cuando apenas estábamos empezando.

Acostumbrada a ser protagonista en estos Conversando con, he de reconocer que me ha gustado la experiencia de observar desde la media distancia. Una pena tener que interrumpirlos, menos mal que fue para seguir escuchando a Javier.

Conversando con Javier Tamarit from enimaxes.com on Vimeo.

Publicación original: Web de la pelícual Máscaras

Javier Tamarit: “Al principio está la relación”

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Oct
5

Escuché a Javier Tamarit por primera vez a principios de los noventa, cuando el lenguaje de lo social era todavía escaso, y bastante torpe. Entonces, hablar de minus-valía ya parecía un avance así que cuando explicó la (dis)capacidad como algo que «no se es sino que se tiene», intuí que estaba hablando del conjunto de la sociedad, de la «normalidad«.

Pero aunque las cosas avanzan con exasperante lentitud, tal vez el misterio de su vitalidad y su capacidad para transmitir está en la eterna sonrisa con la que nos recuerda que hay que evitar el plural para hablar de la persona. Porque todos tenemos nombre.

Tantos siglos de Historia, desde Aristóteles con sus personas incompletas (con minus valor), sólo se pueden superar con palancas de cambio para centrarnos en lo importante: la persona, no la discapacidad. La clave está en los conceptos de diversidad y ciudadanía. En asumir el reto que supone sumarnos a un código ético para una educación sin exclusiones.

A principios de 2011, cuando estábamos inmersos en la grabación de Máscaras, un artículo publicado en El País, Una de vaqueros, se colocó en primera línea de nuestras alertas: creíamos estar haciéndolo bien, pero todo eran dudas. Por eso, tanto el feedback de su vivencia de la experiencia como esta reflexión que compartimos, son un importante aliciente para continuar.

Al principio está la relación”, escribía Martín Buber hace casi un siglo. El mismo autor que escribió “El individuo es un hecho de la existencia en la medida en que se edifica con vivas unidades de relación. El hecho fundamental de la existencia humana es el hombre con el hombre.”

No hay construcción humana en soledad, un recién nacido puede venir a este mundo con una dotación genética que le posibilita la genialidad, pero no será nada si no es con la colaboración de otros seres humanos que le acompañen, colaboren, le quieran, le consideren y crean en sus posibilidades. No es posible construir desarrollo humano meramente rodeado de máquinas, por muy aparentemente ‘inteligentes’ que éstas nos parezcan.

Si observamos a una persona desde la distancia (no física, sino mental y social), la conformamos desde ese instante como un objeto de estudio, retiramos la persona –el sujeto–, y nos ensimismamos con ella como un objeto. Esto puede darse en una relación en la que verdaderamente no existe relación sino observación: por ejemplo, en aquellas relaciones en las que una persona ostenta el poder sobre otra y esto le distancia de la consideración de estar frente a un igual (el Yo y Tú que escribía Buber).

No sólo la inteligencia se construye en interacción con el otro: también los retos, los proyectos, los anhelos de nuestra vida se tejen en la relación con personas que se hacen relevantes para la existencia, que son significativas porque nos merece la pena pasar tiempo con ellas, disfrutar con ellas, construir sueños con ellas, afrontar retos, superar dificultades, sentirnos parte de su existencia, vivir en definitiva una vida plena en comunidad.

Todo esto viene a la mente viendo ‘Máscaras’, la narración compartida de un grupo de personas en plenitud vital, seres iguales que pelean por llevar un proyecto común adelante. Fluye, ondeando suave; danza, chisporrotea en numerosas ocasiones en rostros y emociones de absoluta verdad expresiva. Se palpa la ilusión, la duda, la experiencia del fracaso y el orgullo del logro. Te atrapa esa vida en plenitud de los protagonistas, que son todos aunque aparezcan un sólo segundo.

La película atrapa al espectador y le obliga a recorrer un camino que comienza en el estereotipo: “bueno, va de personas con discapacidad, de personas diferentes y otras personas normales que tratan de que sean como el resto”. El autobús que lleva a las primeras a su asociación así parece indicarlo. Sin embargo, poco a poco, la magia del cine comienza a desempañar una nueva realidad: sigue existiendo la diferencia, pero ésta comienza a revelarse como la verdadera riqueza de esa experiencia compartida por el grupo en su intento por realizar un cortometraje. Al mismo tiempo –al igual que en las aventuras clásicas–, el objetivo final comienza a pasar a un segundo plano, y emerge la propia vivencia compartida como el verdadero tesoro alcanzado. Un tesoro que los protagonistas comparten generosamente con el espectador.

Y acaba la película y te encuentras serenamente extraño ante tu realidad, como si te sintieras aún en el seno de la historia en la que, aparentemente siendo tú el espectador, te supieras participante y, en definitiva, notaras que aquello te va a originar una reflexión larga y profunda. Una belleza de cine, una belleza de obra, una belleza. Sin más.

Ver www.proyectomascaras.com

Artículo realizado en colaboración con Fermín Nuñez (Responsable de Comunicación de FEAPS)

Publicación original: Web de la película Máscaras

La cabeza en la nube y los pies en la tierra

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Sep
12

En es lo que toca ahora, juntar y organizar lo que hicimos y, sobre todo, lo que se puede seguir haciendo.

Una persona cercana lo describe como:

un trabajo de arquitectura prelanzamiento en la definición de redes de contacto, estratos, sectores, mensajes, moral, ética, proyección, impacto… algo tan inusual hoy en día como lo es el tener en cuenta el tiempo necesario de cocción que un proyecto necesita para ser lo que realmente puede llegar a ser.

No nos planteábamos solucionar un problema concreto ni teorizar, lo que hicimos fue poner encima de la mesa el potencial del arte, el poder de transformación del audiovisual para construir nuevas narrativas y la necesidad de generar contextos para ayudar a definir motivos donde ahora se necesitan altavoces.

Ahora «sólo» queda llegar al espacio público porque la calle es la asignatura pendiente para que la diversidad no se frene en la normalidad encorsetada.

Publicación original: Web de la película Máscaras

Empieza a hablar, por fin, el director de Máscaras

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Ene
10

En 2009 escribí esto:

Según la RAG: Máscaras, objeto que representa una cara, que utilizan las personas para cubrirse el rostro, y así transformar su aspecto. La máscara es, por tanto, el acto de ocultar y transformar nuestra propia representación, o incluso adoptar una nueva realidad, como en el caso de los luchadores mexicanos que sólo llegan a la fama respetando la ocultación que proporciona dicha máscara. Es, por tanto, la puerta que da acceso a nuevos universos, pero también puede ser la puerta que los cierra.

Le tuve que dar unas cuantas vueltas a ponerle este título a lo que por aquel entonces era un proyecto de película. Estaba seguro de que era fiel a lo que tenía que ser el espíritu, pero al mismo tiempo no me hacía especial gracia que estuviera sujeto a algún tipo de prepotencia. Por ese motivo la referencia a los luchadores mexicanos resultaba capital, porque si bien aquí no aparecen tipos en mallas coreografiando peleas imposibles, si es cierto que queríamos acercarnos a un universo peculiar en el que la mayoría jamás ha entrado aunque lo conozca.

Pero vamos a arrancar como es debido, explicando qué es Máscaras, algo que para mi resulta tan sencillo y que, lo he comprobado, no parece tan fácil de transmitir.

Un año antes, en 2008, contactaron con nosotros desde ASPRONAGA para realizar un corto, que sería el promovido por esta asociación de apoyo a personas con discapacidad dentro de sus actividades de ocio. Y en ese momento fue cuando se me ocurrió la feliz idea: coger el punto de partida, potenciar los elementos y… esperar a ver qué sucedía.

Y los elementos eran varios, pero el principal no fue otro que la propia incógnita respecto a lo que pudiera suceder. En ese sentido Máscaras nació como una experiencia de observación, y para ello era necesario tener algo que observar. Y este algo en ningún momento lo fueron (o no sólo) las personas participantes, sino el conjunto de situaciones que sabía se habrían de dar, empezando por la necesidad de crear equipo, siguiendo por el proceso de trabajo en grupo para definir qué se iba a hacer, y finalizando por la grabación del propio corto. Un corto que, sin embargo, podría no haber llegado a realizarse. Todo era una incógnita: sabíamos que la situación estaba ahí, pero no hacia donde nos dirigía, mucho menos cómo. Y en el fondo, era sencillo.

Máscaras, la película, se desarrollaba a partir de la existencia del proceso construcción de un cortometraje por parte de un grupo de personas con distintos tipos de (dis)capacidad y sin experiencia previa. Este proceso tenia que fomentar su implicación directa en las decisiones y el resultado, con la única ayuda de una persona, Fe, que en todo momento estuvo con ellos para dirigirlos, y para azuzarlos cuando intentaban desentenderse de la responsabilidad de una historia que, en el fondo, era la suya: Actores de su vida y de su película.

Hice una previsión de como podía desarrollarse este proceso: la manera de arrancarlo, de implicarlos, de que formaran piña para sacar el corto entre todos… En parte se cumplieron, en parte no. El proceso que se había estimado sobre el calendario sufrió alteraciones de última hora, hubo que readaptarse a los ritmos, encontramos nuevas cuestiones que plantear dentro del trabajo de grupo… Máscaras, la película, crecía y exploraba caminos que realmente no habíamos previsto. Pero en el fondo todo obedecía a la incógnita y única regla de la propia historia: que podía suceder cualquier cosa.

En realidad, al despejar esta incógnita quedó lo que en teoría tenia que quedar: hice una película, y ellos vieron hecho, y estrenado, su corto.

Publicación original: Web de la película Máscaras

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