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Discapacidad

Posted Posted by Julen Iturbe in Blog, Educación     Comments No Comments
Feb
27

¿Qué alimenta nuestra discapacidad? ¿Qué tenemos y qué no? Tan relativo y tan insultante a veces. Trazamos una línea y marcamos un punto. El punto que separa la cordura de la locura, la capacidad de la incapacidad, la razón de la sinrazón. ¿Y separa también emoción y cerebro? ¿Nos discapacita esa frontera para reconocernos y valorarnos como humanos diferentes? Parece un misterio. Hemos creado un monstruo, lo hemos alimentado y ahora nos hace sufrir.

Seguro que hubo un esfuerzo. Se intentó y no se logró. Llegó el fracaso. Y las miradas de quienes juzgaban hicieron el resto. De no poder a no ser. Y así serás, de ahora en adelante, incapaz. Porque a fuerza de discapacitar se llega a la estación de destino: la incapacidad. Con letras oscuras, escondidas a la luz del día, esa estación se convierte en el hogar de la infelicidad. La emoción golpeada por la discapacidad.

Pero no siempre el círculo vicioso funciona. Hay momentos y detalles en que se rompe la causalidad. El efecto huye de la causa, se olvida de que hubo un punto primigenio que hizo saltar toda la capacidad por los aires. Y al tiempo que lo olvida, la magia de poder ser y de poder hacer vuelve. A veces a cuentagotas, a veces con estrépito. Pero vuelve. Una mano, una tarea, un movimiento. Una razón por detrás. La sensación de que la capacidad solo estaba aletargada.

Suele ser momento de sonrisas. Sí, los músculos de la cara pactan en secreto devolver felicidad. La capacidad de sonreír, la capacidad de somatizar el poder hacer. En la lista son cientos, miles de tareas las que de repente se pueden desarrollar. Tantas cosas que la capacidad casi parece infinita. La crueldad, sin embargo, resulta de relativizar y escarbar en la búsqueda de ese punto que separa poder y no poder. Ahí, en ese punto imaginario, en ese lugar inventado, es donde nace el dolor. Así que mejor mirar para otro lado y seguir el camino. Como si no estuviera. Y al final acaba por no estar.


Publicación original: Consultor artesano

Conselleiro asesor. De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Consultor artesano experto en empresa abierta y procesos de transformación de las organizaciones. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

Empatía

Posted Posted by Manel Muntada in Blog, Educación     Comments No Comments
Feb
24

Últimamente, empatía es una palabra que suele aparecer muchísimo en diferentes contextos de trabajo.

Es muy probable que este fenómeno está alimentado por una multitud de causas, muy actuales, que van desde las sobrecogedoras necesidades que diariamente se ponen de manifiesto en nuestro contexto político y social mundial, a la necesidad de nuestras organizaciones de aumentar la implicación de las personas transformando la clásica “gestión de los Recursos” en una verdadera “gestión de los Humanos“, todo ello aliñado con la relevancia que en los últimos años han adquirido los componentes más emocionales para comprender la heurística cognitiva del cerebro.

Sea como fuere, la palabra empatía, aparece más a menudo que de costumbre como la pócima capaz de arreglar los más intrincados problemas que, desde siempre, amenazan la sintonía entre la disparidad de puntos de vista, ideas y personalidades que pueblan el género humano.

Cuando no se confunde y se utiliza como sinónimo, a menudo se asocia la empatía con la compasión, la caridad, el altruismo, la ternura o la piedad. Pero, la empatía, no se corresponde necesariamente con ninguno de esos atributos, se puede ser empático y no exhibir ninguna de esas cualidades, pensemos por ejemplo en un negociador o en un jugador de póker, necesariamente empáticos para poder captar el punto de tensión del otro o penetrar la facies inexpresiva de su oponente con el fin de elaborar una hipótesis sobre las cartas que lleva en la mano. Digamos que, la empatía, se lo pone fácil a las personas generosas, pero no por ser compasivo, caritativa o piadoso se es necesariamente empático.

Se suele decir que la empatía es la capacidad para ponerse en la piel o en los zapatos del otro. Esta definición suele llevar a algunas personas a pensar que se trata de la capacidad casi mágica de saber exactamente cómo se siente o en qué piensa el otro y eso no es del todo cierto, la empatía sólo permite establecer una hipótesis sobre el estado del otro que puede ser más o menos coincidente con la realidad de este estado.

¿De qué depende esta coincidencia? Generalmente de las experiencias previas, vividas directa e indirectamente, de las que dispone la persona y, por otro lado, de su capacidad de relacionarlas con la situación a la que está asistiendo. Esta combinatoria entre experiencia y capacidad de relacionarla con los estados que se observan es la que permite elaborar una teoría comprensiva, más o menos acertada, sobre el estado cognitivo o emocional en el que se halla otra persona.

Desde que Giacomo Rizzolatti, Leonardo Fogassi y Vittorio Gallese descubrieran, en la circunvolución frontal anterior [área de Broca] y en el lóbulo parietal, una red de neuronas que interviene de manera determinante en la comprensión del comportamiento de otros individuos y a las que denominaron “neuronas espejo”, la empatía dejó de ser una cualidad específica atribuida a algunas personas particularmente sensibles para pasar a ser una capacidad compartida por cualquier ser humano.

Además de ser determinante en las conductas de imitación en las que se basa el aprendizaje, la actividad de las neuronas espejo, permite elaborar teorías mentales sobre las posibles razones y motivaciones de las actuaciones de otras personas o percibir, como si fueran propios, los sentimientos o sensaciones que puedan estar experimentando cada una de ellas.

En líneas generales se puede afirmar que, salvo que exista algún tipos de disfunción, la capacidad de empatizar es inherente a la naturaleza de cualquier ser humano, pero ¿significa esto que por poder ser capaces de serlo, normalmente somos empáticos?

Y es aquí donde tener capacidad de empatizar y ser empático no necesariamente han de conjugarse y darse por supuestas en la misma persona.

Porque el hecho de estar frente a alguien no significa que se le vea. Por decirlo de algún modo, hay muchas personas que toman a aquellas otras con las que se relacionan, como a “espejos” en los que reflejarse.

Para empatizar con otra persona ha de focalizarse la atención en ella, de lo contrario es muy improbable que llegue el mínimo de información necesaria para poder elaborar cualquier teoría que interprete su estado físico, cognitivo o emocional, pero hay quien se mira a través del otro y sólo ve en este otro aquellos rasgos que reflejan algo de sí mismo. Que sólo busca en descubrir en los ojos del otro cualquier indicio de admiración, deslumbramiento, fascinación, censura o reprobación hacia sí mismo.

A veces nos preguntamos: cómo aquella persona con la que estamos no se da cuenta de lo que nos transmite o nos produce, atribuyendo esa ignorancia a su falta de capacidad para empatizar cuando en realidad sólo se debe a que no nos ve a nosotros, sino que muy probablemente se esté viendo a través nuestro.

Para empatizar hay que vencer la presión del propio Ego para erigirse en el centro de toda atención, incluso de la nuestra, y es en este apagar el propio Yo cuando emerge ante nosotros el Otro y nos abrimos a la oportunidad de ser impactados por su presencia.

El secreto de la empatía reside en la capacidad de desalojar el propio Yo para que quepa cualquier Otro que pongamos en su lugar y, para ello, hay que proponérselo y esforzarse.

Ahí está la clave de la solución y la dificultad para resolver muchos de los males que nos aquejan.

La primera imagen es el Narciso de Caravaggio [1594-96]

La segunda imagen corresponde a Eco y Narciso de John William Waterhouse [1903]


Publicación original: [cumClavis]

Conselleiro asesor. Experto en gestión del conocimiento, desarrollo organizativo y gestión del cambio. Consultor y formador. Actualmente desarrolla su labor de consultor como director de la marca profesional [cumClavis].

FUGA2: una perfecta obra imperfecta

Posted Posted by Iago Glez in Blog, Educación, Rodando     Comments 1 Comment
Ene
7

En enero de 2016 arrancamos el proyecto Un Día de Cine con un objetivo: que el numeroso equipo de 24 participantes hiciera “algo”. No sabíamos qué: podría haber sido un spot, un documental, un lipdub… Pero finalmente se decidieron por un corto de ficción: FUGA2

Pocas veces se habrán vivido gestas similares. Los rodajes de Waterworld, el Quijote de Gilliam o Apocalypse Now fueron, sin duda, una risa al lado de los esfuerzos de nuestro equipo para sacar adelante la historia.

Vale, hay un tanto de exageración, pero al contrario que en esas tres superproducciones, aquí tenían que apañárselas con lo que tenían: un trípode, una dolly, una grabadora de sonido, un micro, cables y una claqueta.

Es la obra tal y cómo la sacaron adelante, pero es, sobre todo, el valor de una experiencia y de un aprendizaje, de descubrir metidos en faena la necesidad del contraplano, del fuera de campo, del ritmo de los diálogos, del rigor del silencio en el set… Y lo más importante: el valor del equipo, de saber discutir, de saber apoyarse y equilibrar las necesidades que requería el trabajo.

Sin duda, lo más emocionante fue su respuesta unánime cuando se presentó publicamente el pasado 3 de diciembre: Sí, quieren repetir. De todo esto contaremos, claro, pero puestos a practicar la disrrupción, vamos a empezar por el final.

Damas y caballeros, FUGA2, una perfecta obra imperfecta:

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Presidente de la APM. Director de la película Máscaras y responsable del departamento audiovisual de I.G.. Especialista en contar las realidades que son, y las que pueden ser, desde enimaXes.

“lo nuevo no es un criterio para evaluar lo bueno; sino que lo bueno es un criterio para evaluar lo nuevo”

Posted Posted by APM in Blog, Educación     Comments 1 Comment
Feb
5

La evaluación es un instrumento que debe estar sometido a evaluación. Es el elemento fundamental de las prácticas reflexivas.

Extracto de una entrevista a Gregocio Luri, vía @ManuelCalvillo

Lo que me parece importante no son las experiencias nuevas que se introducen en las prácticas escolares, sino la definición nítida de la trayectoria de un centro, porque solo si tienes una trayectoria podrás cambiar de rumbo con conocimiento de causa. Está claro que la trayectoria no puede ser rígida. Debe ir acompañada de prácticas reflexivas e incluso de una pedagogía clínica. Creo que es más innovador guiarse por prácticas reflexivas, que te ayudan a aprender continuamente de la experiencia propia, que querer aplicar ideas ajenas, aunque su brillo sea grande.

Lo que está pasando con la innovación es muy extraño: Unos señores que no demuestran ninguna experiencia pedagógica de éxito contrastable, creen que con un discurso teórico cargado de prejuicios posmodernos, están en condiciones de decir a los centros educativos que se olviden de todo lo que han hecho hasta ahora, que no aprendan de su experiencia, sino que compren las ideas que ellos les venden. Todo esto se hace con el beneplácito de unas instituciones que tienen miedo de que alguien les tache de conservadoras y el beneplácito de las grandes empresas tecnológicas.

Lo único que nos están demostrando es que si se parte de determinados prejuicios, se puede llegar a conclusiones coherentes con estos, pero no con la realidad.

Sigo pensando que lo nuevo no es un criterio para evaluar lo bueno; sino que lo bueno es un criterio para evaluar lo nuevo. Hay prácticas abandonadas hace treinta años que pueden ser muy útiles en este momento, especialmente para los sectores con más abandono escolar. Pienso en los centros de interés.

Insisto en que las prácticas que suelen presentarnos como innovadoras, no se están introduciendo porque sean nuevas, sino porque expresan bien las convicciones pedagógicas posmodernas. Pienso en el trabajo por proyectos… No tiene nada de innovador y si su introducción estuviera acompañada del criterio de las prácticas reflexivas, debería venir acompañada de una reflexión sobre por qué en su momento fracasó. Como esta reflexión falta, es legítimo pensar que todo se reduce a un intento ideológico de preparar a los alumnos no para el mundo real, sino para el mundo que algunos quisieran que fuera real.

Complejidad educativa y dispersión

(…) la escuela está perdiendo, a marchas forzadas, peso relativo en la formación de una persona. A medida que la complejidad educativa se incrementa, las posibilidades de formación se abren a nuevas variables que la escuela ni puede atender, ni debería pretenderlo, porque no llegaría. Simplemente se dispersaría. Ante esta situación, las familias comienzan a asumir la responsabilidad de diseñar la trayectoria educativa integral de los hijos. Y dentro de esta trayectoria, la escuela ocupa un lugar importante, pero ya no es “el” lugar. Además de la escuela, hay los cursos en Internet de inglés, de matemáticas -que están creciendo de forma vertiginosa-, etc. Por mucho que se critiquen los deberes, las academias de idiomas y las clases de refuerzo están viviendo una época dorada. El 50% de los alumnos realizan actividades extraescolares. Añadamos los cursos de verano en el extranjero, etc.

Ante esta situación de crecimiento de la complejidad educativa, la escuela debe decidir qué papel debe asumir respecto a la formación intelectual de los alumnos (dejo de lado los proyectos de coaching, educación emocional, aprender a aprender y de otros cantos de sirena). Debe concretar nítidamente su función.

Infoxicación por falta de criterio

(…) Lo que se puede decir ya de una manera muy clara es que la sociedad de la información no es la sociedad del conocimiento. La ilusión que se tuvo hace 10 años que ambas cosas iban ligadas se ha derrumbado completamente. Vivimos un incremento continuo, acelerado y permanente de la información, pero toda esta información que nos rodea por todas partes solo se hace conocimiento, cuando se incorpora con criterio a la visión propia del mundo. La información –precisamente porque cada vez es mayor y más accesible– es cada vez menos valiosa. Lo que será cada vez más relevante es lo más escaso: el criterio para evaluar la información, para seleccionarla y para integrarla a la visión del mundo. Esta capacidad de transformar la información en conocimiento no la da ninguna máquina. Esto justamente es lo que permitirá hacer un uso más provechoso de las máquinas.

Pero se da la aparente paradoja de que para poder identificar el conocimiento valioso es necesario disponer ya de conocimiento valioso y de un dominio de la atención. El ignorante que no tiene criterio para evaluar el valor del conocimiento y que no controla su atención, se pierde pronto.

Prótesis antropológicas que amplifican lo que ya somos

(…) Podemos decir, pues, que las nuevas tecnologías permitirán un crecimiento exponencial de los conocimientos de quien ya los tiene, y un crecimiento exponencial de las distracciones de quien no domina su capacidad atencional. Son prótesis antropológicas, amplifican lo que tú ya eres. Todas estas teorías de que las nuevas tecnologías están modificando nuestro cerebro son historias, no llevan a ninguna parte.

(…) Uno de los elementos básicos de la comunicación en una escuela es el control de las dinámicas del claustro, control no en el sentido de supervisión, sino de dinamización. Que yo sepa no tenemos ningún estudio serio sobre cómo funcionan las dinámicas internas de un grupo de profesores. Lo que sí sabemos es que no tienen nada que ver con las dinámicas habituales de las empresas.

el debate pedagógico que tenemos pendiente es el de la relación de las virtudes intelectuales con los resultados, porque los países con mejores resultados son los que centran la acción educativa en el vínculo entre conocimiento y virtud intelectual.

La Asociación Proxecto Máscaras tiene como MISIÓN el desarrollo e impulso de proyectos que, tomando como base la potencia del audiovisual, fomenten la educación y la participación como medida para la innovación social, la ruptura de estereotipos sobre la normalidad y las capacidades de las personas, y la integración de la diversidad en el espacio público.

Enfocar la participación como un premio

Posted Posted by APM in Blog, Educación     Comments 1 Comment
Dic
24

UEECO = unidad educativa específica en centro ordinario

UECO_IES Bendinat

El aula UECO es una unidad más dentro de la escuela, cuyo currículo está elaborado en base a las necesidades, capacidades y competencias de los alumnos que acuden y, siempre, dentro del marco integrador del centro ordinario en el que nos encontramos.

Esto convierte al aula en un espacio de recursos para conseguir cubrir las necesidades de los alumnos dentro de la totalidad del centro.

No hay una meta a la que tenemos que llegar sino un camino en el que cada uno va encontrando su forma de realización

Mediante la experimentación, creación y reproducción de la actividad educativa se construye el propio aprendizaje para interiorizarlo dentro de los esquemas de pensamiento, produciéndose así un aprendizaje más real, significativo y productivo. El maestro pasa así a ser un conductor de dicho aprendizaje pero es el alumno el que lo descubre y lo interioriza. El alumno pasa a ser una parte muy activa dentro de la actividad educativa.

La participación necesita recursos

¿No consiste en eso el PLN del que tanto hablamos? ¿O es que sólo nos estamos refiriendo a la tecnología?

Desde la UEECO pensamos que el aprendizaje se expande a todas las actividades de la vida cotidiana: se puede trabajar la lectoescritura leyendo una receta, las instrucciones de un juguete, o mirando la tele. Es por ello que la labor educativa no acaba en la escuela sino que continúa en vuestra casa. Así pues os pedimos que utilicéis las diferentes situaciones en vuestra casa para trabajar el aprendizaje con vuestros hijos. Dado que en la UEECO trabajaremos mucho a base de proyectos, os pediremos que contribuyáis de forma activa en las actividades. Por otro lado os decimos que sois bienvenidos al aula por si queréis realizar alguna actividad.

La Asociación Proxecto Máscaras tiene como MISIÓN el desarrollo e impulso de proyectos que, tomando como base la potencia del audiovisual, fomenten la educación y la participación como medida para la innovación social, la ruptura de estereotipos sobre la normalidad y las capacidades de las personas, y la integración de la diversidad en el espacio público.

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